martes, 13 de diciembre de 2011

Desarrollo de concepto

Desarrollo de concepto

El desarrollo de conceptos es un proceso motivado por una serie de necesidades del cliente y de especificaciones del producto objetivo que se transforman en un conjunto de diseños conceptuales y de soluciones tecnológicas potenciales. Estas soluciones representan una descripción aproximada de la forma, los principios de funcionamiento y las características del producto. A menudo, estos conceptos van acompañados de modelos de diseño industrial y de prototipos experimentales que ayudan a tomar las decisiones finales

Ventajas de un proceso optimizado para el desarrollo de conceptos

Entre las ventajas que suele aportar la mejora del proceso de desarrollo de conceptos se incluyen:

Asegurar la exploración exhaustiva de conceptos
• Permitir una investigación metódica de todas las posibles fuentes de ideas resolutorias
• Incluir a todas las partes interesadas de la empresa en la consideración y exploración de ideas resolutorias muy variadas
• Evaluar conceptos de soluciones rechazados anteriormente
• Integrar eficazmente soluciones fragmentadas que sean viables

Incrementar la eficiencia en el diseño de productos
• Emplear los mejores métodos y herramientas para facilitar un proceso de generación de conceptos productivo
• Adoptar procesos de desarrollo de conceptos formalizados, repetibles y transparentes
• Capturar y catalogar ideas conceptuales para eliminar las repeticiones e incrementar la reutilización de conocimientos
• Mejorar la ejecución y la visibilidad de los progresos del equipo del proyecto

Mejorar la colaboración en el diseño
• Incluir la opinión de los clientes en la evaluación de conceptos para estimular la aceptación del mercado tras el lanzamiento del producto
• Reducir las posibilidades de derrochar esfuerzos mediante la participación de todas las partes interesadas para eliminar  pronto conceptos inviables


En el siguiente video se maneja el manejo Branding para la construccion de una marca





 Prototipos o Modelos

La teoría de prototipos es una teoría desarrollada en el marco de la psicología cognitiva y la lingüística cognitiva que pretende ofrecer un modelo de categorización, alternativo al modelo tradicional basado en la lógica aristotélica. Frente a la creencia común en que las categorías son clases homogéneas y discretas, la teoría de prototipos propone una concepción de las categorías como clases heterogéneas y no discretas, en las cuales habría algunos miembros más representativos de la categoría que otros. Los miembros más representativos de cada clase se llaman prototipos, de ahí el nombre de la teoría.

Los primeros trabajos en teoría de prototipos fueron llevados a cabo por la psicóloga cognitiva estadounidense Eleanor Rosch y su equipo, que partieron de los resultados de los estudios de los antropólogos Brent Berlin y Paul Kay sobre la categorización de los colores en hablantes de distintas lenguas. Berlin y Kay llegaron a la conclusión de que la manera en que estos individuos categorizaban mentalmente los colores no era arbitraria ni estaba totalmente determinada por su lengua -como asegura el llamado relativismo lingüístico, cuya versión más fuerte es la llamada hipótesis de Sapir-Whorf, sino que se estructuran en torno a los colores básicos, más claramente diferenciables.

Rosch trasladó estas conclusiones al campo de la psicología y comprobó que en la percepción de los colores eran importantes perceptualmente unos «focos cromáticos» a los que denominó prototipos. A partir de diversos experimentos, llegó a la conclusión de que no todos los ejemplares que un sujeto agrupaba en una misma categoría resultaban «buenos ejemplos» de esa categoría, lo que mostraba que en las clases existían miembros más prototípicos que otros y que no era posible definir una categoría por condiciones necesarias y suficientes, como se venía haciendo.

El prototipo fue definido por Rosch como el ejemplar más representativo de una categoría, el que más rasgos comparte con el resto de miembros de esta y menos con los de otras categorías. A su vez, las categorías no se conciben como clases discretas, es decir, con límites definidos, sino con unos límites difusos, en los que se encontrarían los miembros periféricos de las categorías vecinas, cuya transición sería gradual.

Estrategia de Branding

La mayor parte de las empresas ven a la estrategia de marca como una acción para lograr incrementar sus ventas, sin embargo, el momento de compra es sólo la mitad del camino en la construcción del branding.
Es necesario contar con acciones dirigidas al consumidor, no sólo en el proceso previo a la elección de nuestro producto sino también después de haberlo hecho, de tal forma que se consiga una relación más estrecha con la marca.
A continuación os mostramos 4 objetivos que toda estrategia de branding debe tomar en cuenta cuando se llevan acciones en la fase de post-venta y que funcionan más allá del tipo de producto o servicio o del grupo al que van enfocados:

Fidelidad al posicionamiento
Cualquier esfuerzo debe construirse sobre la promesa original de la marca.

Satisfacción
Debe satisfacer una necesidad nueva, adicional a la previamente satisfecha por el producto.

Valor agregado
Debe convertirse en un valor agregado de nuestro producto, llevar más lejos la promesa original del producto.

Interés
Debe mostrar de alguna forma que el consumidor es el que importa, y que esas acciones son pensadas exclusivamente en su beneficio.
El momento en el que el consumidor paga por nuestro producto para muchos es la exitosa culminación del plan de marketing, pero en realidad hay que seguir despertando la lealtad en nuestros consumidores para convertirlos en fieles a nuestro produto/servicio.





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